La jose está durmiendo plácidamente en mi cama, atrás mio, entre las sábanas en el suelo y el cobertor a mitad de cuerpo. La caro se acaba de ir, afuera llueve y hay harto viento así que existen grandes posibilidades de que esos casi 20 kilos de persona se eleven cual rebecca tendiendo ropa.
Ese libro era bueno, pero nunca lo leí entero porque mi fuerza de voluntad es completamente limitada. Por eso este computador sigue en mi pieza, por eso todavía no me corto el pelo, por eso no he fotocopiado el libro de origines, por eso muchas cosas.
Entonces no me queda otra que estar condicionada a lo que venga, y pasar los días asi. Como decía la mamá de Brenda en Six feet Under. Come and get it, nada más.
Ayer me levanté porque ibamos a hacer el trabajo de foto y fui a la u y todo el rollo (me gustaría empezar a decir todo el rollo, pero me cuesta que se me peguen términos. El año pasado todos decían "que te que" y yo recien ahora lo adquirí, en fin)
Allá en la casa de la picha conecté messenger y le dije a la jose que en vez de ir a gastar tres lucas a un puesto charcha en el teatro, mejor ibamos a ver match point al cinemark.
Obviamente me dijo que si porque a la jose uno le nombra la palabra cine-cafe-cigarros y la afirmación es casi mecánica.
Y yo a las tres no habia almorzado entonces recorrimos todo el patio de comidas para buscar la ganga itself y al final me quedé con una promoción de 1090 en el kentucky.
Después entramos a la sala, empieza la película y a los casi veinte minutos un tipo atrás de nosotras roncaba como si estuviera en su casa en una siesta de domingo, y al otro lado una pareja de pololos jugaba melosamente a adivniar que iba a hacer el protagonista en cada escena.
Pero así es ir al cine en estos dias, que se le va a hacer.
Llego a mi casa y la jose en msn me pregunta si mañana tengo clases, le digo que no y me dice que la caro va a venir a los suburbios y que ella llega después.
Conversando en el living llega el chris y salen a comprar cervezas. Espero tocando guitarra y cuando llegan me doy cuenta que la becker no me gusta, que los belmont tampoco, y menos los kent mentolados.
Temprano subimos a mi pieza y mientras ellas jugaban a ver televisión yo estaba en el computador siguiendo la inercia.
De tanta inercia me fui a acostar a las cuatro, y desperté con el ruido de mi mamá lavando y limpiando la casa.
Ahora la jose está durmiendo placidamente en mi cama, atrás mio, entre las sábanas en el suelo y el cobertor a mitad de cuerpo. La caro se acaba de ir, afuera llueve y hay harto viento así que existen grandes posibilidades de que esos casi 20 kilos de persona se eleven cual rebecca tendiendo ropa.

Y yo simplemente quiero empezar a tener un poco de suerte.